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Cambio silencioso

Cambio silencioso

Muchos hablan de un cambio silencioso cuando hacen referencia a que en las carreteras europeas parece haber una aceptación de los vehículos que funcionan con motores de baterías eléctricas. Se trata de un cambio que si bien es gradual, anuncia convertirse en algo a gran escala y que promete cambiar en buena medida los patrones de movilidad urbana en muchas zonas de Europa y probablemente del resto del mundo.

Es importante indicar que este cambio tiene más implicaciones que las relacionadas con el mero hecho de cambiar de coche. De hecho, aboga por alteraciones estructurales. Una pregunta, por ejemplo, sería: ¿qué pasa con las gasolineras? Sucede que estas deberían ser cambiadas por estaciones donde los vehículos puedan recargar sus baterías eléctricas, de manera que logren seguir su marcha sin mayores contratiempos por asuntos de energía.

Algunos datos numéricos

Este cambio silencioso  surge justo cuando  todo parece gestarse inicialmente en el sector de la economía y del mercado. Sucede que las personas prefieren comprar autos eléctricos. Se ha vuelto un sector automotriz que ya empieza a competir con fuerza contra los tradicionales automotores de combustible. Esto aparece en parte porque la colectividad empieza a tener consciencia debido al cambio climático. Sin embargo, también hay otras razones.

Sucede que la tecnología eléctrica se ha consumado de la mejor manera en el ámbito automotriz. Las baterías para este tipo de auto pueden llegar a tener una autonomía de hasta 400 kilómetros. Igualmente, se han diseñado sistemas de frenado que en lugar de disipar la energía la convierten en recarga del sistema de baterías.

Algunas cifras al respecto resultan reveladoras de este cambio silencioso. Sucede que las ventas de autos eléctricos en la Unión Europea han mostrado una tendencia marcadamente ascendente desde el año 2008. Un dígito relevante es que aumentaron en 49% en 2015, respecto al anterior año del 2014. Se espera que a largo plazo esta tendencia se mantenga de manera radical y sin detenerse, lo cual cambiaría el parque automotriz europeo.

Las barreras que deben sortear los vehículos de electricidad

Para que este cambio silencioso en la movilidad urbana se concrete es necesario que los coches eléctricos estabilicen sus precios y sean competitivos. Al parecer, esta es la razón por la cual las personas prefieren aún los vehículos de gasolina o de otros tipos de combustibles. En general, son más costosos a la hora de comprarlos. Igualmente, sus baterías muestran un precio elevado respecto a la gasolina. Además, está el tema de la autonomía al rodar.

Lo anterior significa que un auto eléctrico dura cierta cantidad de kilómetros con una batería, pero la misma se agota rápido sobre todo si el conductor debe frenar de manera regular, ocasionando que no se aproveche al máximo su capacidad. Además, en caso de descargarse es difícil encontrar un sitio donde la misma pueda recargarse, ya que lo que predomina son los tradicionales donde se puede reponer gasolina y combustibles convencionales.

Los cambios que se avecinan en carreteras y zonas de tránsito

Uno de los temas a tener en cuenta este cambio silencioso ideal para lograr la movilidad urbana es cómo suministrar puntos de recarga a las baterías de los autos en zonas como carreteras o autopistas. En un medio urbano, es fácil tener puntos de conexión de electricidad. ¿Pero cómo hacerlo en carreteras entre ciudades o que van hacia sitios lejanos de fuentes de electricidad?

Hay varios temas por solventar. Es importante darse cuenta que no es solo asunto de los autos, sino también de la infraestructura de las rutas en general.  Se trata de un cambio que se avecina y que sin duda se muestra como algo que debemos afrontar con antelación. Has parte del cambio, y vive la movilidad urbana. ¡Cuida tu entorno y el planeta!

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